jueves, marzo 15, 2007

Contextualizar el conflicto en los mass-media

Aquí les dejo este texto que encontré aquí, la página de la Organización Sionista Mundial. Me gustó porque refleja el mismo mensaje que intento reflejar yo en este blog. Que el conflicto es algo complejo, y que no señalar dicha complejidad es mentir.

Los dejo con el texto y como siempre, los invito al dialogo.
Buena Prensa, Buen Mundo!
pd: me la he jugado con el diseño del titulo... no?


Desproporciones de texto y contexto
Además de la injusticia del ataque a Israel en los medios ignorando la parte de responsabilidad palestina en el retraso de la paz, existe un supuesto escencialmente etnocentrista, por no decir racista, hacia los palestinos: no se los critica porque "es natural" que practiquen el terrorismo.

Lo Injustificable

Es injustificable que Israel bombardee un local lleno de civiles, como ocurrió en noviembre en Beit Janún, y sus líderes se limiten a decir: “Ups, disculpen, nos equivocamos por unos kilómetros con otro objetivo en donde habían terroristas”. Un país con un ejército sofisticado y un liderazgo responsable no se da el lujo de hacer este tipo de operaciones y menos, cuando en el pasado ya se cometieron matanzas de este tipo que, supuestamente, permiten evitar recaer en este tipo de errores y negligencias. Si el escritor David Grossman está en lo cierto en el severo diagnóstico que hizo en su discurso sobre la actual sociedad israelí durante el onceavo aniversario del asesinato de Rabin –suceso que demostró hace años que el país puede ser víctima de sus propios ciudadanos– entonces, por supuesto, es posible que aquel “liderazgo militar y político huecos”, a quienes se refirió, actúen de manera injustificable simplemente porque sus motivaciones son huecas.

Es inconcebible, como también lo expresó el analista Ari Shavit, cometer una matanza como la de Beit Janún y sólo decir “lo sentimos mucho”. Lo menos que se debe hacer, expresa el columnista de Haaretz, es que el primer ministro apele a las víctimas y al pueblo palestino expresando su pesar, ofreciendo compensaciones para los afectados, o que el ministro de Defensa asuma responsabilidad total y declare que la catástrofe fue el resultado de una política improvisada. Como mínimo, el gobierno israelí debió haber hecho un anuncio oficial de que este tipo de bombardeos ominosos no se repetirán. Shavit considera que cualquier cosa por debajo de este tipo de reacciones por parte de una dirigencia responsable es inaceptable: “Cualquier cosa a excepción de esto es inhumano e inconcebible. ¿Inconcebible?”, se pregunta retóricamente para luego responderse con tristeza: “En la tierra del liderazgo hueco, todo es posible, todo puede pasar”.

Estos son cuestionamientos y reflexiones que conviene que los israelíes analicen, pero, ¿qué pasa con el lado palestino en este asunto?

Es injustificable que la actual dirigencia palestina, con Hamás a la vanguardia, permita impunemente el diario lanzamiento de misiles Kassam desde Gaza al sur de Israel, con el saldo de varias víctimas civiles y más aún, es inaceptable que la prensa mundial tome estos bombardeos como si el asesinato de israelíes se aceptara con la misma naturalidad que un fenómeno metereológico.

Ya que en el lado palestino escasean intelectuales que se atrevan a cuestionar públicamente a sus dirigentes cuando se trata de ataques inexcusables contra Israel –quizá por miedo a sus extremistas o por falta de cultura democrátic – citemos algunas de las críticas recientes de una representante de Human Rights Watch sobre la responsabilidad de los palestinos en el terrorismo contra la población israelí. Las palabras de Sara Leah Whitson, son un oasis en el desierto de omisiones que suelen hacer las organizaciones de derechos humanos con respecto la responsabilidad de los palestinos en la matanza de israelíes y en su propia tragedia: “Si la Autoridad Palestina aspira a ser reconocida como un gobierno de estatus legal debe detener inmediatamente las flagrantes violaciones de los más fundamentales principios de la ley internacional humanitaria”, manifestó.

En una inusual declaración en un mundo que tiende a justificar las acciones violentas palestinas presumiendo que sus armamentos son imprecisos y poco efectivos y por lo tanto, “se defienden como pueden del poderoso ejército israelí”, la Sra. Whitson pone el dedo en la llaga: “El hecho de que Hamás excusa sus ataques alegando que son represalias, no los exonera de la prohibición de atacar a civiles puesto que no hay ninguna justificación para ese tipo de agresiones”.

Señalando la responsabilidad de esta organización fundamentalista islámica en los diarios ataques contra pobladores del sur de Israel, la funcionaria de esta ONG hace explícita la responsabilidad de la dirigencia palestina puesto que Hamás es hoy gobierno y por lo tanto, los palestinos no pueden seguir aduciendo que sus matanzas son causadas por grupos a los que no controlan.

Lo descontextualizado

El tratamiento no equitativo y descontextualizado que suelen presentar la mayoría de los medios de comunicación occidentales, con grandes titulares que resaltan las muertes de civiles en Gaza y la escasa o nula información de las víctimas de misiles palestinos lanzados contra ciudades israelíes, también merecen un capítulo aparte en la radiografía de los muchos temas injustificables del conflicto más complejo y la vez, más mediáticamente simplificado, de todos los que ocurren en el mundo.

La lluvia de ataques contra Israel en cada incursión a territorios palestinos suele ser presentada como si se tratasen de operaciones militares caprichosas y no estuviesen en el contexto de un ciclo de violencia cuyo epicentro es la absoluta intransigencia de extremistas islámicos que no aceptan la existencia de Israel en ningún centímetro cuadrado del Medio Oriente.

Las noticias suelen ser presentadas de forma maniquea y está de moda transformar a David en Goliat, colocando la lupa en el mapa, de manera que se vea a un pequeño pueblo agredido, los palestinos, por un gigante militar, Israel. Y todo ello, sin presentar el contexto completo de un minúsculo país amenazado de aniquilación en un océano de países hostiles como Irán y Siria y de movimientos islamistas armados hasta los dientes en todos los países fronterizos.
Es usual acusar a Israel de expansionista ignorando el historial de una país que ha demostrado, cada vez que hay una posibilidad de entendimiento o paz, estar dispuesto a entregar territorios que, ciertamente, no le corresponden: la total devolución del desierto de Sinaí a Egipto luego de los acuerdos de paz con ese país en 1978, territorios a Jordania tras el reconocimiento mutuo de ambos Estados, retiro de Gaza y zonas de Cisjordania tras los Acuerdos de Oslo de 1993 y 1994, retirada del Líbano en 2000 y retirada unilateral de toda Gaza en 2005

Cuando falta equidad en la presentación y sobre todo, en el análisis de excesos que involucran a Israel, ignorando deliberadamente la responsabilidad de grupos como Hamás y por ende, de la Autoridad Palestina –o de Hezbolá, y por lo tanto, del gobierno libanés– en el ciclo de violencia que origina la tragedia de sus pueblos, se incurre en una tendencia etnocentrista - por no decir racista – hacia los árabes, y en especial, hacia los palestinos, puesto hay una especie de presunción de que “es normal” que éstos ataquen civiles y es sólo condenable cuando la agresión es llevada a cabo por Israel.

La misma lógica, de mutua responsabilidad en la tragedia de israelíes y sus vecinos árabes, puede aplicarse en el caso de la más que justificada condena contra Israel: haber utilizado bombas racimo -armas prohibidas para guerras convencionales- en el reciente conflicto en el Líbano. El escándalo que esto produjo en la opinión pública mundial es apropiado, sobre todo, cuando el mismo ejército israelí lo ha reconocido, pero a la vez, impera una sospechosa falta de titulares y de información, en la mayoría de la prensa, ante la denuncia de Human Rights Watch del 19-10-06, de que Hizballah utilizó el mismo tipo de explosivos contra poblaciones civiles del norte de Israel, sin que esta guerrilla aceptara la ya comprobada denuncia.

Lo Loable

Es loable lo que hicieron cientos de palestinos de Bet Lahia, en Gaza, formando un escudo humano alrededor de la vivienda del extremista de Hamás, Mohamed al-Baroud, evitando un programado bombardeo de la aviación israelí, así como también es admirable que Israel –como suele hacerlo en la mayoría de los casos– anuncie con anticipación una operación bélica, dando tiempo a la población civil que se encuentra cercana a un enemigo, de alejarse del lugar, sacrificando el factor sorpresa que le permitiría lograr plenamente sus objetivos militares.

En este caso, la valentía y hermandad entre los palestinos son cualidades que se pudieron apreciar gracias a la virtud israelí de evitar, en lo posible, afectar a población civil en su lucha contra guerrilleros y terroristas, cuestión que no hacen ni los norteamericanos en Irak, ni los rusos en Chechenia y mucho menos las milicias fundamentalistas sudanesas en Darfur, entre muchos otros países que causan la muerte de civiles en conflictos de diversa naturaleza.

Es loable también lo que hace la prensa israelí al dar cabida a las críticas más severas contra sus gobiernos. En cambio, a falta de autocrítica palestina, es meritorio que algunos analistas se atrevan a narrar a contra corriente del anti-israelismo, que es casi un deporte mundial, y resalten las enormes responsabilidades de los palestinos y sus hermanos árabes, por sus propios padecimientos. Lo más loable lo hacen aquellos periodistas que se toman la molestia de, claramente, distinguir las responsabilidades de un gobierno de turno con respecto a todo un país, cuando se tratan excesos injustificables coyunturales, sin perder de vista el contexto de sus textos.

Un ejemplo de periodismo responsable es el que hace la periodista catalana Pilar Rahola, quien a pesar de ser una gran defensora de Israel, no deja de ser crítica cuando piensa que se deba serlo. En su artículo “No es esto Israel, no es esto”, publicado en la Revista El Temps el l 10-11-2006 , Rahola censura duramente al gobierno de Israel sin descuidar la condena a otros protagonistas del conflicto y sobre todo, no descuida la sensibilidad de quien sabe que en un análisis, simplificar es traicionar: La última incursión militar (Nota de BP: la guerra de Libano en Julio-Agosto del 2006), con la muerte innecesaria y cruel de muchas personas, es la última gota de una escalada de errores difícilmente comprensible. Sí. Sé que los palestinos mantienen secuestrados, con total impunidad, a los soldados israelíes (y a la ONU, como siempre, le importa un pepino), sé que cada día tiran misiles Kassam sobre territorio israelí, sé que las organizaciones palestinas queman todos los caminos de paz que se dibujan, que venimos de una larga historia de mentiras desde Arafat hasta el resto, sé que Irán controla el terrorismo de la zona, y amenaza con ser potencia nuclear. Sí. Sé que Israel no lo tiene fácil. Personalmente, desde la más absoluta complicidad en la lucha por su supervivencia, no le pido soluciones, y menos desde Europa, que siempre la ha dejado sola. Pero le pido estrategias. ¿Sabe Ehud Olmert hacia dónde quiere llevar al país que gobierna? ¿Estamos ante una planificada estrategia con objetivos a largo alcance, o se trata de un puro inmediatismo táctico, con estrechas miras políticas? ¿Es un estadista, como lo han sido Rabin, Sharón y otros grandes de la historia de Israel? ¿O es un señor que se encontraba en el lugar adecuado en el momento adecuado, y va improvisando sobre la marcha? Algunos de los grandes errores del Líbano, hacen temer lo peor. Me duele profundamente. Ya sé que no es justo, pero, a diferencia de sus enemigos, Israel no se puede permitir ni el tactismo barato, vacío de contenidos, ni la mediocridad política. Porque es el único país del mundo que no sólo se juega una bonita imagen política. Israel se juega, ¡ay!, su supervivencia.

Israel merece ser severamente criticado y políticamente condenado por muchos excesos que comete en incursiones contra sus nada clementes enemigos que no reconocen su existencia y explícitamente exaltan el terrorismo y acciones suicidas como misiones santas –como lo hacen Hizballah, Hamás, Siria e Irán– pero también, en muchos de los textos de quienes censuran a Israel deliberadamente, falta mucho del contexto que origina las acciones y reacciones de ese país en territorios, donde no por casualidad, diariamente organizaciones fundamentalistas y fanáticas, desfilan con sus armas proclamando su destrucción. ¿Incurre Israel en desproporciones? Sí, a veces, y en conflictos cuyos contextos son muy complejos. ¿Es desproporcionada la crítica mundial contra Israel? Sí, con frecuencia, en textos que suelen ser premeditadamente simplistas.

3 comentarios:

Andrés dijo...

Condenar las acciones de Israel (generalmente defensivas) y no condenar las acciones terroristas de sus enemigos es puro maniqueísmo. Decir que en el conflicto árabe-israelí hay "buenos y malos", "opresores y oprimidos" es un pensamiento totalmente inmaduro e infantil que predomina en Europa (que no tiene autoridad moral para hablar de derechos humanos). El peor ciego es el que no quiere ver.

noralicia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Cuidador del Zoo dijo...

disculpa que te joda, es que lo quiero poner y no se como. no funciona de ninguna manera el ranking ese de post de blogalaxia, pero mi gran duda es como agregaste eso de : "Ranking vota"
seria de gran ayuda que me guies.
Gracias

 
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